| Lo que tiene Mayté Montero es un cipote talento |
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![]() Mayté Montero, nació no sólo con el oído afinado para distinguir los sonidos que engrandecen la poesía, sino también con el don de parir suspiros ligados a nuestras raíces folclóricas. Nació en Cartagena, y no solo toca Gaita y maracas; también canta. Su vida es un viajar constante, es un trasegar, es un descubrir, y un arriesgar también. Pese a que cumplió la meta de estudiar una profesión relacionada con las finanzas; el resonar de una gaita contabiliza el trasegar de su existir desde la edad de 17 años. Tal vez poco lo sepan, pero esa famosa canción titulada ‘La Candelilla’, que no tiene ni una sola voz, y que cada año en los Carnavales de Barranquilla cobra vigencia, casi como la canción institucional de las promociones de televisión para esa gran fiesta; tiene la fuerza de su gemir. Por eso el folclor es su cómplice, el canto su aliado, y al singular sonido de su gaita le debe todos los reconocimiento que ha recibido en su vida.
Esta gaitera se ha paseado por toda Europa prendida de las polleras de Totó ‘La Momposina’. Con su lamento se han zarandeado las caderas de shakira; pero fue en la piel de ‘La Provincia’, al lado de Carlos Vives, donde el mundo descubrió el embrujo de la gaita envuelta en mujer; para que al igual que lo que dice la canción que inspiró en el samario, todos griten al verla: Mírala, mírala que linda e/linda e, linda e y se le vé /se le vé, se le vé, yo no se qué(..)” Si nos detenemos a pensar, Mayté tiene de todo. Tiene canto, tiene ritmo, y hasta tiene su propio álbum que es una amalgama de porros, fandangos, champeta y hasta bolero, con una influencia afro-caribeña, donde su gaita vibra, y de qué manera. De Mayté el mundo vallenato tiene los mejores recuerdos, y es que nadie olvida cuando su sentir fue salpicado con el roció de esa inmortal Gota Fría, marcando con su instrumento musical el compás de ese lirismo preñado de sátira y picardía, que puso al mundo a preguntarse en qué Isla de la Fantasía habitaba ese tal Moralito, cuyo cuerpo fue bañado con la invisibilidad del agua helada que le tiro el viejo Emiliano, cuando con sus notas intentó ganarle la partida en esa famosa piquería. De Mayté también recuerdo, la noche en que falleció Escalona, en la sede de Sayco, en la capital del país, su acompañamiento y su gesto de solidaridad con la familia y con el pueblo vallenato. La recuerdo casi en un rincón, al frente de féretro con su inseparable compañera-la gaita- a un costado de su cuerpo, brindándole el último adiós al cantor de Patillal con una gran tristeza, evidenciando esa sensibilidad que también tiene Mayte. Y regresando a lo que ella es, nadie puede negar que lo que Mayté tiene es gracia y un ‘cipote’ talento que marca su estilo y singularidad, a la hora de aparecer en escena. De ahí que la atmósfera se viste de fiesta cuando Carlos Vives emocionado de misma forma que lo hace cuando presenta en sociedad a su hija Elena; le hace el preámbulo a la entrada triunfal de la chica cantando: "Y ahí llego yo/ llego yo y ahí vamo´ a vé/ y ahí vamo´a vé/ vamo a vé como es gozá/ como es gozá/ es gozá con el bembé”. Y claro al no encontrarlo explicación a ese “no se qué” (pasión por lo que hace)
“Se le vé” (ritmo)
Hasta el mismo artista termina preguntándose: ¡Carajo¡ ¿Y qué es lo que tiene Mayte?.
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