Ada Luz: La niña de 'La Casa en el Aire’ PDF Imprimir E-mail
Cuando llegan a mi mente recuerdos de niña, Ada Luz, la niña a quien mi padre le hizo una casa en el aire -para que a nadie se le ocurriera fregarle  la vida cuando creciera -sin tener en cuenta que luego ella le iba a fregar la vida a todo el mundo-  siempre está ahí presente, como un  personaje importante de esa etapa de mi vida.

Ella me compraba vestidos bonitos,  me los llevaba a casa,  y me daba paseos no en un chevrolito, sino en un ‘topolino’ que compró. El problema era que conduciendo cruzaba sin pensar y me llevaba  donde yo ni siquiera  planeaba ir.

Después crecí y me hice un poquito más grande que ella, creo que como 7 centímetros más, y creo que eso es bastante para que a uno lo respeten. No recuerdo bien que otro carro tenía, los años pasaban  y  el problema era el de siempre, me recogía en casa y cruzaba de nuevo por el sitio que no tocaba. Más tarde entendí la cosa,  por ir con el bla-bla-bla,  se le olvidaba para dónde íbamos, entonces  volvía a cruzar precisamente por la esquina que yo no quería pasar y tocaba esconderme para que no me vieran. Ahí estaba y sigue  estando pintada Ada Luz.

Ada, - sin Luz- como le decimos sus  hermanos;  es risueña, le gusta mamar gallo como buena costeña, friega como nadie, le encanta hurgar en mis secretos del corazón y más que eso  hurgar en mi celular cuando tiene más de un vino encima, causándome uno que otro lío con esas llamadas espontáneas a media noche, que asustan a cualquier mortal y despiertan a más de uno. Pero para ello es lo más natural su excusa es: “Estamos reunidos  y nos acordamos de ti”. Claro que la que al final se acuerda es ella  y termina fregándome a mí de paso.
Al día siguiente por su puesto, cuando preguntan,  hay que contar que Ada es así. Ella es así, simplemente mi hermana es así.

De esas llamadas viendo la luna radiante por la madrugada junto a mí,  a mi hermano Marlon y su esposa Ledis Cecilia, no se ha salvado nadie. Ni  político, compositor, empresario, amo de casa, ganadero,  periodista o escritor.  Cuando digo  nadie, es nadie.

El problema es que Ada no nació con esa ‘manía’  o mala costumbre’ como le hubiese dicho nuestro padre, a quien estoy segura jamás se le hubiese ocurrido llamar a esa hora con la excusa que nos acordamos de él, porque el  grito   de que “porque mejor no se acordaron en la mañana”, que nos hubiésemos llevado se habría escuchado  hasta en el pico más alto de la Nevada, por no  “respetar el sueño de los demás…carajo”. Pero bueno volviendo al asunto,  pienso que  la niña de ‘La Casa en el aire’ adquirió esa mala costumbre de un amigo muy especial que heredamos precisamente de mi papá, al cual queremos mucho.

Se trata de Carlos “El Tigre” Castañeda,  un personaje que vive en Bogotá o cualquier parte del mundo  y  tiene unos detalles muy similares a los de mi hermana. De él es muy común recibir una llamada a cualquier hora de la noche; eso  sí con un disco  de Escalona de fondo,  para presentarnos cualquier personaje  trátese de Ministro, General, actriz, Jeque, príncipe europeo, diplomático,  Comandante o ex comandante de las FFMM de Colombia. Pero la cuestión es que el hombre en medio de sus traguitos nos recuerda y y llama siempre para que  saludemos al amigo o  los amigos  con los que  anda ‘emparrandado’  en ese momento.

En una aptitud reciproca muy propia de ella, Ada Luz en una de esas noches se acordó del amigo ‘Tigre’ y  también decidió llamarlo. Cuando quise reaccionar ya ‘manitos peligrosas’  conversaba divinamente a través de mi celular con nuestro amigo.  En medio de la emoción le decía: “Tigre nos acordamos de ti, estamos aquí reunidos”; pero al parecer la cosa no pintó muy bien, hasta me atrevo a pensar que  el tigre rugía tiernamente a lado de su tigra, cuando ella decidió importunar su sueño,  porque sólo le escuchamos decir luego a la hermanita con voz de resignación y menos alegría: “Ahh bueno Tigrito hablamos mañana”.

Le pregunté ¿Y  qué te paso? En medio de una carcajada me dijo: “El tigre como que estaba muy  dormido por que sólo  me dijo, bueno mijita hablamos mañana, hablamos mañana”.

Claro, todos estallamos en risa, al verle  la conchudez  al Tigre. Carajo, sabroso así. El si pudo despertar a Ada durante las últimas 204 semanas, cada vez que se le antojaba, y ahora no quería tomar de su propia medicina.

Esa fue la anécdota que tuve para  contar al resto de la familia durante  toda la semana  y otras tres más que siguieron. Mientras tanto, contrario a lo que yo pensara, la niña de ‘La Casa en el aire’, no se sentía para nada  derrotada y ya tenía su plan B, para la próxima   reunión y la  nueva llamada que haría una de esa madrugadas  al gran señor de las uñas largas.

El día llegó. Fue  el fin de semana que pasó cuando cráneo  un asado junto a sus  hermanos para el amor y la amistad. Después de hacerme la  primera pilatuna de la noche,  la acostumbrada llamada a los amigos,  pasó al plan B; menos mal que expresó en voz alto lo que pensaba hacer: Voy a llamar al Tigre.

Le advertí,   si está durmiendo, te va decir mijita, mijita,  hablamos mañana, hablamos mañana.  No lo creas -respondió- porque  aquí tengo a nuestro amigo el  Cónsul Británico  y  se lo voy a pasar, así no lo conozca.

Cuando  inició su llamada con el acostumbrado "Tigrito aquí estamos reunidos", le volví a advertir,  ya te va a despachar.  Pero no,  fíjense que no, al parecer la cosa se tornó interesante  al  comunicarle  que junto a ella estaba el señor cónsul, que al igual que sus muchos amigos, que  nos saludaban sin conocernos, él también deseaba hacer lo mismo con alguien que significaba tanto para nosotros. Es decir ahí encajaba perfectamente esa frase que expresa:" Los amigos de mis amigos son también mis amigos".

 

Pero la sorpresa  fue mayor cuando el cónsul Franscis, un señor alto muy alto, de facciones muy latinas para ser ingles, amante de la buena mesa, quien amablemente se había convertido en el anfitrión de la noche sirviendo una exquisita carné asada,  en un español no muy claro, le dijo: “Ohhh señor uñas  largas, que placer saludarlo”, y continuó “Usted tigre amigo de los hermanos, hijos de  Rafa, quererlos mucho, yo estar en Colombia, ahora ir Cartagena”.

Se hizo un largo silencio  y el hombre siguió hablando con ‘El Tigre’, en esa mezcla de  español e ingles tan  particular que pienso, sólo se hacía  entender por   su interlocutor. Al final se despidieron  con la promesa de verse muy pronto, mejor dicho ya.

La duda que nos quedó fue:

-Sí ‘El Tigre’ Castañeda  con todo lo buen anfitrión que es,  creyó que ya el hombre estaba en Cartagena y a esa  misma hora decidió mandar por él  y esperarlo  en su isla para no sólo  “atenderlo como se merece”, sino también  continuar la conversa.

 -Si el yate de  ‘El Tigre’ amaneció estacionado en la playa del Hotel Cartagena Hilton esperando por el huésped.

- Sí ‘El Tigre’ entendió el mensaje de la llamada  y su conversación con el cónsul Francis.

- O si al final Ada Luz al fin sintió que se  sacó el clavo de la zafada de la otra noche.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

 

Add comment


Security code
Refresh











VAS A IR AL FESTIVAL VALLENATO 2010?
 

Tienda Virtual

Publicidad

Publicidad

MiValledupar.com © Copyright  2004 - 2009 | Reservados Todos los derechos |