UNA AVENTURA MÁS PDF Imprimir E-mail

Hablando con Lucho Egurrola de los alcances que tiene el amor, y de los estragos que se le antoja hacer en cualquier corazón mal cuidado; se me dio por preguntarle en que estaba pensando él, y en que estado estaba su corazón cuando se le dio por escribir una de las canciones más hermosas que tiene la música vallenata (concepto totalmente mío): “una aventura más”.

En su mano izquierda sostenía un vaso de whisky aguado, que en algún momento de la tarde fue “a las rocas”, y con la derecha accionó el pulgar y el índice, entonces como una pinza humana agarró de la bandeja unas presa de chicharrón bien tostado y se lo llevo a la boca, y  con la punta del meñique, empujó el marco de las gafas hacia atrás, se las empotro bien en la nariz; ya más seguro de ellas, me miró, pensó por dos segundos en voz alta  -“que te vas, pues no quieres por mi perder tu libertad, quién te dijo que quiero ponerte cadenas de amor…”, giró su mirada hasta perdérsele en el horizonte y soltó la historia, acompañada de una fútil sonrisa de esas que adornan a los buenos recuerdos.
“Fue a una hermosa rubia que conocí en Bogotá, por allá en el noventa, para una Semana Santa”- me dijo-.  Se tomó otro trago del escocés, como para bajar el chicharrón, me volvió a mirar y me dijo: “era hermosa”.
En realidad sus gestos son más de matemático, físico o filosofo; pero de compositor de música vallenata tiene solo el alma, esa no se puede ver; bueno, en las canciones sí.
Entonces siguió refiriéndome la historia: “cuando la conocí quedé loco, y yo no le fui indiferente, enseguida estaba la Semana Santa y la invite al apartamento a comernos un arroz con camarones y un buen dulce de leche, ella cumplió la cita; pero después de eso el cambio no se hizo esperar, y fue cuando se blindó de indiferencia, ella pensó que yo la iba a amarrar a mi, pensó que iba a perder sus ademanes de mujer libre, su belleza la había elevado, pero para mí ese vuelo fue corto y su olvido más grande que yo.
Le pregunté por qué ese cambio repentino, entonces ella me miró a los ojos y me dijo: dos guerreros no pueden enfrentarse, porque se ensangrienta la arena.” Eso le dijo ella y él lo entendió, pero su respuesta le marcó su alma. Lucho me continúo diciendo: “Ella es Guajira, pero muy pequeña se la llevaron a vivir a los Llanos, y más tarde se va a la capital donde Lucho la encuentre hecha mujer; pero en ese transcurso de tiempo, y por la falta del roce con lo provinciano, se le olvido amar, amar como nosotros, que amamos de verdad”. Para cambiar de tema me dijo: “¿y si sabes Goyo que soy chavista?”  Yo le respondí: “esa es otra aventura más”.

 

Por: Goyo Guerrero

 

Comments  

 
0 #1 HUssein 2010-02-19 23:45 Hay hombe,,, q bella y hermosa historiaaa!!! Porfavor sigan con este articulo, cuentenos mas de este gran compositor q esta tan perdido en nuestra musica actual, q nos cuente de "ilusiones",,, si es caso q solo nos cuente de su chavismo!!! Quote
 

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