Las cifras tras las ventas ambulantes en Valledupar

Jairo De Ávila es un vendedor ambulante que lleva 20 años ejerciendo este oficio en el centro de Valledupar. Se dedica a la venta de elementos como calculadoras, radios, pulseras, correas y todo lo que pueda comercializar para llevar el sustento a su hogar.

Asegura que hay días malos y otros buenos en los que se puede ganar entre 20 y 80 mil pesos diarios, que utiliza para pagar arriendo, sostener a su familia y costear el tratamiento su esposa que en estos momentos está enferma.

Dijo que se ha dedicado a esto por la falta de oportunidades y que, aunque por ahora en la capital del Cesar, las autoridades no los han molestado por las ventas ambulantes, tiempo atrás los hacían correr para salvar su mercancía. Sin embargo, pide que los dejen trabajar, pues si sacan a los vendedores ambulantes de las calles, son muchas las familias que pasarán hambre.

Como él son muchas las familias que sobreviven de la venta informal, que según el DANE En Valledupar genera más empleo que la formalidad; esto teniendo en cuenta que el 59.9 % de los ocupados son informales. Es en los andenes, calles y parques de la ciudad donde más de la mitad de los trabajadores obtienen sus ingresos.

De acuerdo con el último censo realizado en 2016 por la Cámara de Comercio de Valledupar para hacer un diagnóstico de las condiciones laborales, económicas, sociales, entre otros aspectos, y analizar la evolución económica de las personas que ejercen esta actividad, en Valledupar hay alrededor de 2.200 vendedores ambulantes y estacionarios identificados; de los cuales se encuestaron 1.577.

Esta cifra ha variado desde entonces, por lo que la Cámara de Comercio realizará durante el 2019, una actualización de este estudio, según lo dio a conocer Diana Medina, directora del Observatorio Socioeconómico.

Entendidas las ventas ambulantes y estacionarias como una actividad informal, en la cual los vendedores no cuentan con las prestaciones sociales y con las condiciones y beneficios mínimos que todo trabajo formal concede, se logró establecer que la mayoría se concentra en el centro de la ciudad, en un 57 %. Le sigue la comuna 5 donde se encuentran barrios como La Nevada y Garupal con el 13 %.

La constante para que las personas se dediquen a las ventas informales, es la falta de oportunidades, teniendo en cuenta que, entre los vendedores ambulantes y estacionarios encuestados, el 96 % tiene por lo menos los grados básicos de estudio, restando el 4 %, que manifiesta no haber tenido la posibilidad de asistir a un plantel educativo. De la información anterior se obtiene que: el 44 % cursó secundaria, el 42 % primaria, y el 7 % es técnico o tecnólogo; es decir, que la mayoría de las personas que realizan esta actividad tienen el perfil para ser empleados por cualquier empresa.

Por otro lado, el 55 % de los vendedores informales viven en arriendo, mientras que el 35 % habita en vivienda propia y el 6 % manifestó que reside en invasiones.

Estacionario y ambulantes

La Cámara de Comercio aclara la diferencia que hay entre las personas que ejercer esta actividad de tipo informal, la cual se divide en vendedores de tipo ambulante o estacionario. Este último es aquel que ejerce ventas de bienes y servicios en puestos fijos, ya sea en casetas, kioskos, vitrinas, mantas, sábanas en espacio público; estos corresponden al 84 % de los vendedores encuestados.

Mientras que los ambulantes ofrecen productos trasladándose de un sitio a otro, a pie o mediante cualquier vehículo. Estos representan el 16 %.

Sin embargo, ambos realizan una jornada laboral más larga y extenuante que la jornada de oficina regular, ya que los ingresos dependen en gran medida del tiempo durante el cual se ejerce, por lo que a mayor tiempo trabajando hay mayor oportunidad de venta.

Es así que el 65 % de los vendedores trabajan los 7 días de la semana, en jornadas de más de ocho horas diarias.

Productos Ofrecidos

Los principales productos ofrecidos por los vendedores ambulantes y estacionarios son productos alimenticios, el 42 % comercializa alimentos preparados y el 13 % prefiere alimentos sin preparar. Y esto precisamente lo que la semana pasada generó polémica a nivel nacional, por la multa impuesta por la Policía Nacional, a un joven en Bogotá por comprar una empanada en la calle, debido a que según el nuevo Código de Policía se estaría violando el artículo 140 por “promover o facilitar el uso u ocupación del espacio público en violación de las normas y jurisprudencia constitucional vigente”.

Ante esto Alexis Ramírez Manjarrez, una mujer que lleva 14 años vendiendo ‘fritos’ a las afueras de la Registraduría en Valledupar, negocio con el que ha sacado adelante a sus cuatro hijos, asegura que no tenía más nada que hacer y por eso se ha dedicado a esto. “Lo de la multa nos ha dado duro porque los clientes ahora llegan con recelo por temor a que les ocurra lo mismo”, manifestó.

Aquí cabe aclarar que, para ejercer la comercialización de productos en espacio público, es necesario solicitar un permiso ante la Alcaldía Municipal. Pero Solo el 16 % de los vendedores informales tiene ese permiso.

Una de las principales preocupaciones de la Cámara de Comercio de Valledupar, es la informalidad empresarial, porque incide negativamente en el desarrollo económico del tejido empresarial.

En gran parte de los casos, la actividad informal se presenta por iniciativa propia, por preferir ser independiente para generar sus ingresos, como en el 27 % de los casos. Pero en la mayoría de los vendedores, la decisión fue forzada por las condiciones económicas. Este es el caso del 64 % de ellos, que, ante la falta de oportunidades laborales, toman la venta ambulante o estacionaria, como forma de subsistencia.

Puntos de vista

Edwin Beltrán Paéz

Llevo siete años en esto, con lo que logro reunir un salario mínimo para sostener a su familia. El trabajo es muy poco y uno se cansa de meter hojas de vida y que le digan a uno que no.

Greis Gámez

Tengo tres hijos que mantener, y aunque lo que gano no me alcanza, poco a poco se va solucionando las necesidades, por eso pido que no nos quiten el sustento, por qué de qué vamos a vivir, sino tenemos donde trabajar.

Blanca Mercedes Torres

Doce años como vendedora ambulante, soy madre cabeza de hogar de cinco hijos. Me veo alcanzada a pesar de que no pago arriendo, pero no es suficiente lo que gano. Y aunque he buscado oportunidades no he conseguido otro empleo.

Samuel Torres

17 años vendiendo ‘fritos’ y jugos, con lo que me gano más de un mínimo y así puedo sostener a mi familia. La multa es muy ridícula, porque es algo que no tiene sentido. Yo sé que es un trabajo informal, pero no tenemos nada más que hacer.

Related Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *