Señalamientos de relaciones extraconyugales y de comportamiento inapropiado empañan la imagen del exjefe de Microsoft y destacado filántropo Bill Gates, días después de anunciar su divorcio tras 27 años de relación.
Bill Gates era hasta hace un par de semanas uno de los hombres más perfectos del mundo. Simbolizaba el sueño americano de quien a punta de trabajo había logrado que un negocio pequeño terminara convertido en un emporio. También la fundación creada junto con su esposa, Melinda, había crecido hasta convertirse en la organización benéfica privada más poderosa del mundo, habiendo financiado proyectos e iniciativas por un total de 53.800 millones de dólares. Y la familia que habían conformado entre ambos era un ejemplo. No malcriaban a sus hijos, viajaban por el mundo y compartían todo lo que tenían.
Pero desde que se conoció el final de su matrimonio, la imagen de hombre respetable y reservado de Bill Gates, de 65 años, ha ido perdiendo solidez ante revelaciones que muestran zonas grises. El domingo, el diario The Wall Street Journal reveló que la salida definitiva de Bill Gates del grupo Microsoft en marzo de 2020 estaría vinculada a una relación considerada “inapropiada” con una empleada a principios de la década de 2000.



