Primera derrota en la ‘era Rueda’. La Selección Colombia volvió a mostrar una cara opaca y sigue sin redondear una gran actuación en la Copa América de Brasil.
La Amarilla fue superada ayer por una Perú con pocos argumentos, pero que le alcanzó con ser efectiva en las dos únicas oportunidades en las que exigió a la frágil defensa colombiana.
Fue una amarga caída por 2-1, en un partido flojo, en donde la Amarilla volvió a evidenciar efectividad en el frente de ataque.
Rueda probó esta vez con Miguel Borja y Duván Zapata adelante, dos ‘9’ de área sedientos de gol… pero ni así. Definitivamente el Duván que marca diferencia en el Atalanta se quedó en Italia y eso impacta en una Selección que necesita urgente de un goleador.
Borja, por su parte, se rebusca y logra inquietar, pero tampoco alcanza para convertirse en ese referente que marque diferencia en el frente de ataque.
La Colombia de Rueda no es regular. No gusta, no impacta, no enamora. Ayer fue más de lo mismo.
Perú, en la primera que tuvo, la mandó a guardar, aprovechando un despiste de la defensa tricolor, que dejó, primero, rematar a Lapadula al palo y tampoco estuvo atenta al rebote, regalando Tesillo la marca, para que Sergio Peña definiera a placer, con un disparo violento, que dejó sin opciones al arquero David Ospina.
Colombia insistía, buscaba el empate, pero sin claridad, sin contundencia, sin la seguridad y la confianza que se necesita para poder brillar.
El telón de la primera parte bajó luego de un espectáculo opaco.
Borja ilusionó en el inicio de la segunda parte con su gol de tiro penal, en una acción donde él mismo fue derribado dentro del área. Pero solo fue un espejismo. Colombia no reaccionó, por el contrario, fue más de lo mismo, una Selección sin alma, que deambulaba desorientada en el campo, con chispazos emotivos de reacción, pero sin fuerza.
Y en medio de ese aburrimiento, llegó el tanto que liquidó las acciones, gracias a otro embrollo defensivo. Yerry Mina, que aporta más en ataque que en defensa, intenta despejar un balón y termina empujándolo al fondo de su propio arco, haciendo inútil la reacción de David Ospina, que solo logra llegar a la pelota cuando ya cruzó la línea de gol.
Derrota triste, que deja a Colombia tambaleando.



