Un acordeón trae 3 tonos, de los 12 que se alcanzan, pero Ursus le imprime una particularidad a cada instrumento, que contribuye con el sello musical de cada acordeonero.
Así como el corazón tiene al cardiólogo y las emociones al sicólogo, el acordeón tiene quien cure sus males. Ursus es de esos hombres responsables de que el acordeón suene bonito siempre y con ello vibren más fuerte los corazones y las penas se conviertan en alegrías.
La historia de Ursus Rodríguez Zuleta pertenece a la legión de vidas que ayudan a engrandecer el folclor vallenato sin aparecer en público, pero gozando del reconocimiento de quienes suenan a diario en la radio y aparecen en las portadas de discos y medios de comunicación.
Desde hace más de 22 años es técnico de acordeones y su maestría es tal que la Hohner, la fábrica alemana de este instrumento, lo declaró como luthier certificado, abonando todavía más el terreno de la confianza de los acordeoneros, que a diario pasan por su Taller Luthier Ursus, ubicado en el barrio La Esperanza, al noroccidente de Valledupar.

Ursus, el hombre que da vida a los acordeones, no tiene afán de renombre y tampoco eleva el pecho reclamando méritos o demostrando ego, al contrario, incita a que todo sea hecho con amor y pasión, tal vez esa humildad es la que ha atraído a su taller a acordeoneros no solo de Colombia sino de México, Estados Unidos y Europa.
“Lo que más sufre son los pitos, los resortes o se van presentando problemas de afinación: el dueño es quien va sintiendo la necesidad de mantenimiento”, menciona Ursus, quien además revela un secreto: “todos los acordeones desde la fábrica vienen iguales, pero uno marca la diferencia subiendo el volumen, se personalizan”.
El vallenato seguirá conquistando al mundo, el fuelle de un acordeón se abrirá mostrando la grandeza del folclor en los mejores escenarios, mientras Ursus sigue pasando las horas en su taller haciendo que cada pito y bajo contribuyan con alcanzar el tono correcto y así salvaguardar lo bello de este género musical.



